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¿Qué hacer para que la tecnología no nos consuma?

¿Qué hacer para que la tecnología no nos consuma?

Hoy me pasó que iba caminando a la oficina y me dí cuenta que me había olvidado el celular en mi departamento.

Me detuve, respiré hondo y me pregunté ¿vuelvo o no a buscarlo?

Como tengo abierto Whatsapp web en la notebook, puedo responder mensajes sin tener el celular cerca. Así que decidí no volver.

El celular es mi herramienta básica para trabajar [y vivir?]. Así que debo reconocer que me dio un poco de ansiedad pensar que alguien me podía llamar y yo no iba a responder.

Esta situación es habitual hoy día: tener ansiedad cuando no tenemos el móvil cerca.

NOMOFOBIA

NOMOFOBIA es la fobia a no tener el celular cerca. Algunos dicen que es el «miedo a salir de casa sin el celular«.

Los «síntomas» son tener ansiedad, sentirse solo o desconectado y con mal humor cuando estamos sin el celular.

FOMO

Otro fenómeno relacionado es el FOMO: la necesidad de estar conectados constantemente. Viene del ingles «fear of missing out», que es el miedo a perderse algo.

«Mirá si mi jefe me llama» o si «alguien tiene una urgencia y no tengo el móvil cerca».

Podríamos pensar que es un problema individual, algo que le pasa quien tiene «fomo». Pero en realidad, es una problemática social. Pensemos en las veces que no respondimos a una llamada y la otra persona se enoja. No importa si fue porque nos olvidamos el teléfono, porque estaba en silencio o simplemente porque justo fuimos al baño.

Entonces, el problema no es solo que uno no se puede desconectar sino también la reacción de los demás cuando nos ven desconectados.

TECNOADICCIÓN

Hay mucha información en internet sobre un supuesto «trastorno de adicción a internet» o ciberadicción.

Yo coincido con los médicos y no existe una «adicción» o enfermedad. Si se da un consumo problemático de la tecnología que deriva en otros problemas. Pasar muchas horas conectado (sea trabajando, jugando o mirando Netflix) puede originar problemas físicos, mentales o sociales.

AUTOCONTROL

Si me pongo a analizar cómo me manejo con la tecnología, puedo ver algunas cosas que no están tan buenas. A veces siento que lo digital me consume.

Me pasa mucho de irme a dormir con el celular cerca y no poder desconectarme (ya hablamos sobre vamping en otro artículo), hay fines de semana que me cuelgo jugando videojuegos o mirando Netflix o a veces estoy demasiado tiempo frente al monitor y me empieza a doler la cabeza.

Podríamos decir que son males «normales» en nuestra época. Si nos ponemos a pensar, estas acciones se pueden evitar. El tema es que muchas veces no tenemos la suficiente fuerza de voluntad o autocontrol para frenar esas situaciones.

¿Cómo evitar que la tecnología nos consuma? Hay muchas respuestas a esta pregunta, pero podríamos empezar por desarrollar nuestro autocontrol a la hora de usar lo digital.

Por eso, te dejo algunos consejos que aplico en mi vida diaria para evitar o frenar esas situaciones que pueden tener efectos negativos.

1. Conocerse a uno mismo

El primer paso para tomar las riendas de nuestra vida es conocernos. Saber quiénes somos, cómo nos sentimos, qué necesitamos y qué queremos ser.

2. Definir lo que queremos controlar

No es suficiente con reconocer que ir a dormir con el celular y no poder dejarlo es un problema. Tenemos que activarnos para dejar de hacerlo.

Tenemos que plantearnos objetivos: este mes quiero dejar de mirar el celular cuando me voy a dormir.

Pero no dejarlo ahí. Tenemos que tener en claro el porqué lo vamos a hacer. Yo miro el celular acostado porque me gusta, entonces con solo decir «Uy! esto es malo» no lo voy a dejar. Tengo que pensar: «Esto es malo porque mañana temprano trabajo, y necesito el dinero para irme de vacaciones y pagar las cuentas».

Hay que reconocer el problema, pero también visualizar los efectos positivos de dejar de hacerlo.

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3. El autocontrol se aprende

No somos máquinas, podemos fallar. Así que si empezamos a querer controlar algo y la tercera vez fallamos no hay que preocuparse. Podemos comenzar de nuevo.

Lo importante es no abandonar.

4. Relajarse un poco más

Cuando no nos sale algo, tendemos a enojarnos con nosotros mismos. Basta de eso. Si algo no nos sale, salgamos a caminar o tomar un café y volvamos a intentarlo.

5. Potenciemos nuestra inteligencia emocional

La inteligencia emocional es la capacidad de manejar nuestras emociones. Requiere conocerlas y luego analizar cómo controlarlas.

Por ejemplo: si los fines de semana soy de aburrirme y sentirme solo y por eso me la paso jugando online o mirando Netflix, el problema no es internet sino el sentimiento de soledad. La solución puede ser salir a caminar u organizar actividades con amigos.

Tenemos que desarrollar la empatía. Así como a nosotros nos cuestan algunas cosas relacionadas con la tecnología, a los demás también. Nunca te rías de alguien que te cuenta que está intentando desconectarse de lo digital o dejar los videojuegos.

6. Sumemos apoyo

Todos tenemos alguna relación conflictiva con la tecnología. Charlemos sobre esto en familia o con amigos y pongamos objetivos en común. Puede ser desde leer un libro impreso al mes para usar menos lo digital hasta apagar el celular cuando estamos almorzando juntos.

7. Cambiemos nuestros hábitos

No podemos cambiar nuestra relación con la tecnología de un día para el otro. Es un trabajo que requiere dedicación y esfuerzo.

Así como el segundo punto es definir lo que queremos controlar, en este punto es definir qué tenemos que hacer para lograrlo.

Por ejemplo: tenemos el problema del uso del celular cuando nos vamos a dormir. Una solución es desarrollar el hábito de no ir con el celular a la cama.

Si pasamos demasiado tiempo en las redes, podemos instalarnos apps en el celular o extensiones en el navegador para que nos controlen el tiempo de uso.

Para que una acción se vuelva hábito, tenemos que repetirla por un mes como mínimo. Lo recomendable es que trabajemos uno por mes, y cuando sintamos que ya es hábito pasar a otro.

CONCLUSIÓN

Ahora llega el momento de pensar:

  • ¿Cómo usamos la tecnología?
  • ¿Hay situaciones que estaría bueno evitar o frenar?
  • ¿Qué hábitos más saludables deberíamos desarrollar?

Siempre tengamos en claro: el problema no es la tecnología, sino el cómo nos relacionamos con ella.

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