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¿Qué es el Grooming?

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Imaginate que sos papá de una nena de 11 años.

Una tarde tu esposa te cuenta que tu hija recibe mensajes de whatsapp raros de un chico que no conoce.

Le pedís el celular a tu nena, y contestás algunos chats fingiendo ser ella.

Entonces te das cuenta que el chico no es tan chico. Es un joven de 29 años que le manda fotos desnudo y que le pide a tu hija selfies sin ropa.

Esta situación le pasó a Walter Rodriguez. Al darse cuenta de lo que estaba pasando, coordinó un encuentro con el joven fingiendo ser su hija.
Cuando se encuentran, la reacción del padre fue golpearlo varias veces y luego denunciarlo.

Este fue un caso de grooming, donde un adulto acosa a un niño o niña por internet con fines sexuales.
Muchos creen que un acosador es un “enfermo”. Pero en realidad es un adulto que haciendo uso de su razón, decide acosar sexualmente a un menor.

¿Qué es el grooming?

Etapas del Grooming

Todo comienza con el engaño. El acosador contacta a su víctima a través de un perfil falso en las redes sociales.

El perfil parece real. Tiene fotografías de lugares conocidos y comparte gustos e intereses con la víctima.
Por ejemplo, puede poner que vive en la misma ciudad o que es fan del mismo artista o que tienen la misma edad.

Una vez que contacta a la víctima, busca generar confianza. Comienza a chatear con la víctima sobre sus gustos, preferencias, actividades, etc.

Esta fase avanza poco a poco y la víctima no es consciente de la cantidad de información que le está brindando al desconocido.

Puede empezar preguntando cómo le va en la escuela, y así obtener a qué escuela va y cuáles son sus horarios. A través de las fotos en el perfil de la víctima, puede saber quiénes son sus amigos y familia.

Este proceso puede tardar días o meses.

Finalmente, el acosador se aprovecha de la confianza que generó. De forma sutil o directa, le pide a la víctima que le envíe una foto desnudo total o parcialmente o que pose en la cámara web.

A veces, sólo busca una conversación sexual. Pero en otros casos puede buscar una cita fuera de la web.

Fases del grooming

Una vez que el acosador obtiene el material, comienzan la extorsión. El adulto amenaza a la víctima para que continúe enviándole fotos o videos.

Si la víctima intenta resistirse, el acosador lo amenaza con divulgar el material a sus amigos o familia.

Cuando un adulto no detecta la situación y ésta continúa, el acosador termina por contactar físicamente a la víctima para abusarla sexualmente.

¿Cómo prevenir el Grooming?

En un artículo anterior, dí consejos para adultos y padres sobre cómo acompañar a los adolescentes en el uso que hacen de internet.

Es importante recordar que los padres son responsables de lo que hacen sus hijos en la web.

En el caso de los adolescentes, tienen que tener en claro que hay personas que mienten sobre quiénes son en internet.

Además, sólo deben publicar aquello que no les moleste que otros vean. Siempre tienen que cuidar la información personal que se publica en las redes sociales.

Esto se relaciona con la identidad digital.
Deben configurar la privacidad de sus perfiles correctamente, para controlar quién ve lo que publican. Sin embargo, la privacidad total no existe en internet. Alguien puede hacer una captura de pantalla o hackearles el perfil.

También tienen que tener contraseñas seguras para que no les roben información.

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El grooming está más cerca de lo que imaginamos


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En los talleres que doy a estudiantes secundarios, una de las preguntas que les hago es el por qué creen que una víctima de grooming aceptó la solicitud de amistad del desconocido.

La primer respuesta siempre es una negación. Responden que está mal que un adolescente agregue personas que no conoce en sus perfiles.

Pero en realidad, esta no es una práctica ajena a los adolescentes.

Cuando reconocen que a veces aceptan desconocidos, lo justifican diciendo que es porque les resulta atractiva o atractivo en las fotos, porque vive en la misma ciudad y tiene su edad, porque comparten gustos o intereses, etc.

El problema no es agregar desconocidos en las redes sociales. El problema está en no poner límites en la información que damos.

Si un desconocido te pide fotos íntimas o empieza una conversación sexual, lo bloqueas. Así de sencillo.

Volvamos a ser adolescentes de nuevo por un momento e imaginemos esta situación.

Tenemos 15 años y estamos en el cuarto año de la secundaria.

Juan Manuel, un compañero nuestro, recibe una solicitud de amistad en facebook mientras vuelve una tarde a su casa. Ya en su habitación, ve que se trata de una chica de 17 años. Ella es rubia, de ojos celestes, delgada, la “chica ideal” según los estereotipos sociales.

Decide aceptarla y unos momentos después ella le escribe por mensaje privado “Hola! ¿cómo andas?”. Imagínenese la emoción de Juanma al responder. Siguen chateando hasta que su mamá lo llama a comer.

Al día siguiente, nos juntamos como siempre en la esquina de la escuela y nos cuenta sobre la “Mina re buena” que lo agregó en Facebook.

No le creemos y le decimos que nos muestre. La stalkeamos juntos, es decir, le revisamos el perfil mirando sus fotos, amigos en común, publicaciones e información personal.

Coincidimos en que es una chica linda y le decimos que le escriba. Ella le contesta y le pregunta si ya estaba en la escuela. Él le responde que está por entrar y que siguen hablando a la tarde.

Cómo se previene el grooming

Ellos continúan chateando varios días sobre las tareas de la escuela, sobre sus amigos, se cuentan sobre las discusiones con sus papás y lo que hacen en su tiempo libre.

Un viernes a la noche, nos juntamos en la casa de Juan a jugar a la Play. En un momento, nos dice que nos saquemos una selfie para su “amiga”.

A la madrugada, cuando todos nos vamos, Juan sigue hablando con la chica.

Ya con sueño y en la cama, su “amiga” le escribe que le pase una foto. Él le contesta que no correspondía que le envíe una foto acostado sin remera, con un “jaja” al final para no sonar enojado.

Ella le dice que no había drama, que no se la iba a mostrar a nadie.

Juan accede y se saca una selfie.

Siguen chateando y ella le pregunta que si le envía una selfie en corpiño, él le pasa una en boxer. De nuevo él duda, pero ella le manda la selfie. Juan se siente “en deuda” y, aunque duda, le manda la foto en boxer.

Entonces, el chat cambia y su supuesta amiga comienza a amenazarlo.

Le escribe que si no le envía más fotos, publicaría la selfie y el chat en su biografía de facebook y se lo enviaría a todos sus contactos por mensaje privado.

Volvamos a ser adultos responsables de nuevo. ¿Creen que Juan iría enseguida a contarles la situación a sus padres?

Qué hacer si sucede un caso de Grooming.

Por un lado, tenemos el hecho de que a cualquier adolescente le cuesta reconocer sus errores. Y por otro lado, tenemos que muchos padres desconocen el mundo de las redes sociales. Seguramente no tienen idea de lo que es un perfil falso y no saben que el grooming es un delito.

En esa situación, Juan tiene dos posibilidades. Puede contarles a los padres lo que sucedió o puede quedarse callado y cumplir las exigencias del acosador.

Cómo detectar un caso de grooming

¿Cómo detectamos que un adolescente está viviendo una situación de grooming?

Según la Guía S.O.S. contra el grooming del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación de España, un caso de grooming puede manifestarse mediante:

• Cambios en los hábitos del adolescente, niña o niño con respecto al uso de los dispositivos o de internet, no querer asistir a clases, abandono de actividades preferidas, bajo rendimiento escolar, cambios en la alimentación, dificultad para concentrarse, se oculta cuando se comunica por internet o teléfono móvil, entre otros.

• Cambios de humor. De pronto el adolescente empieza a tener momentos de tristeza, apatía o indiferencia, reacciones agresivas y tensión constante.

• Cambios en sus relaciones: ausencia de amistades, falta constante de dinero, falta de defensa o exagerada reacción frente a bromas u observaciones públicas, miedo a salir del hogar, entre otros.

• Cambios físicos frente a determinadas personas: hombros encorvados, cabeza gacha, falta de contacto en los ojos, etc. En la escuela está siempre cerca de los adultos, le tiene miedo a los recreos y se para siempre cerca a las paredes o espacios protegidos.

• Enfermedades y dolencias frecuentes como dolor de cabeza y estómago. Lesiones físicas sin explicación. Diarreas frecuentes sin ir acompañadas de vómitos o fiebres.

En el caso de que se detecten algunos de estos síntomas, lo primero es hablar con el niño o niña. Puede ser que sea otro problema, o puede ser que ya haya ocurrido el contacto físico con el acosador.

Una vez que el adulto toma conocimiento de la situación, debe recurrir a profesionales.

Grooming.

¿Qué hacer si sucede?

Con respecto a la víctima, hay que acompañarla sin recriminar. Debemos ser conscientes que es víctima de un acosador que la engañó.

Dialogar con el niño o niña sobre lo que pasa y lo que siente. Hay que evitar que sienta culpa o vergüenza.

Muchas veces, los padres se enojan cuando se enteran de lo que hacen sus hijos en las redes sociales. Pero jamás han hablado con ellos sobre el uso que hacen de internet.

Con respecto al acosador, no hay que borrar ningún chat. Tampoco hay que bloquearlo o denunciar su perfil, ya que la plataforma (Facebook, Instagram, etc.) borrará todas las conversaciones.

No hay que agredirlo, ya que si el acosador se asusta puede borrar todas las pruebas.

Lo más importante es denunciar al acosador ante la ley. El grooming es un delito con pena de cárcel.

¿Qué dice la ley?

En Argentina, la ley nacional 26.904 de diciembre de 2013, incorpora al Código Penal el delito de Grooming.

La penalización incluye prisión de seis meses a 4 años el que por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones, o cualquier tecnología de transmisión de datos, contacte a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma.

No existen formalidades para realizar la denuncia. Si se hace por escrito, el texto debe contener un descripción de los hechos, lo más precisa posible, indicando la prueba que posee y si sabe quién es la persona que lo realizó.

Se debe recurrir a un informático que pueda juntar todas las pruebas digitales y que un escribano lo certifique las copias impresas.

Ante un caso de grooming, se puede llamar al Equipo Niñ@s del Ministerio de Justicia de la Nación al 0800 222 1717 o a equiponinas@jus.gov.ar

Este organismo interviene en el caso y guía a la familia tanto en el aspecto legal como en el emocional.

Por lo general, creemos que este tipo de problemas está lejos de nosotros y no lo charlamos con los adolescentes.

Siempre es mejor prevenir, por eso es importante hablar sobre los límites de lo que hacemos y compartimos en la web.

Antes de irte te invito a dejar un comentario sobre cómo te cuidás en internet.

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